Raúl
Ricardo Alfonsín
El 12 de marzo de 1927 nacía el ex
presidente argentino Raúl Alfonsín. Abogado, político, estadista, defensor de
los derechos humanos y la libertad, fue y será un icono de la democracia
argentina.
El 12 de marzo de 1927 nacía el ex
presidente argentino Raúl Alfonsín.
En 1950 inició su actuación política
en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical, en
Chascomús. En 1954 fue elegido concejal en Chascomús y, al año siguiente, fue
encarcelado por la autodenominada Revolución Libertadora.
En 1958 fue electo diputado provincial por la provincia de Buenos Aires y
diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia.
En 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP.
El 17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos
Onganía fue detenido por un breve tiempo, por haber reabierto el Comité de la
Provincia.
En 1972, crea el Movimiento Renovador Nacional que lo proclama
precandidato presidencial en las internas de la UCR, pero se impone el
balbinismo.
En 1973, en las elecciones que la UCR pierde ante Juan Domingo Perón, Raúl
Alfonsín es electo diputado nacional. Ese mismo año, nace el Movimiento de
Renovación y Cambio, con una posición crítica a la estrategia de unidad
nacional del balbinismo y sus acuerdos con el peronismo. Sin embargo, Raúl
Alfonsín recién se convierte en el principal referente de la UCR cuando muere
Ricardo Balbín, en 1981.
En 1983, tras una brillante campaña electoral, Alfonsín triunfa en las
elecciones presidenciales y asume el cargo de Presidente de la Nación
Argentina, el 10 de diciembre de 1983. La gestión de Alfonsín es reconocida
principalmente por la realización del Juicio a las Juntas, por el Tratado de
paz y amistad entre Argentina y Chile, por la formación del Mercosur. (El
detalle de su gestión puede verse en la cronología).
No obstante, su mayor logro fue construir un Estado de Derecho, es decir,
consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera
pacífica, ordenada, transparente y equitativa al margen de los poderes
corporativos.
El 15 de diciembre de 1983, a través de los decretos 157/83 y 158/83, Alfonsín
ordena enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras y a los
miembros de las tres juntas militares del autodenominado “Proceso de
Reorganización Nacional”. Por otra parte, crea la Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas (CONADEP) con el fin de relevar y documentar casos de
violaciones de derechos humanos.
Por esta iniciativa, el gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente jaqueado
por sectores de las Fuerzas Armadas involucrados en las violaciones a los
derechos humanos. En 1986, para contener a estos sectores, impulsó la sanción
de la Ley de Punto Final que paralizó los procesos judiciales contra los
autores de las detenciones ilegales, torturas y asesinatos que tuvieron lugar
en la etapa de dictadura militar. Al año siguiente, tras la revuelta militar de
Semana Santa, protagonizada por Aldo Rico, el gobierno de Alfonsín aprueba la
Ley de Obediencia Debida que exculpa a los oficiales de menor graduación
acusados de crímenes cometidos durante la dictadura.
Sin embargo, el golpe llegaría desde los sectores financieros que comienzan a
desestabilizar el mercado para obligar al gobierno a obedecer las pautas del
Fondo Monetario Internacional. Corridas bancarias y campañas de rumores inician
una crisis que pronto llevará a la moratoria de pagos de la deuda externa y a
la hiperinflación.
El 13 agosto de 1988, Raúl Alfonsín es silbado mientras pronuncia su discurso
de inauguración de la Exposición Rural. El gobierno anuncia el Plan Primavera,
un acuerdo con la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de Comercio
para controlar precios y un nuevo régimen cambiario que fracasa por el
incumplimiento de las partes. El 6 febrero de 1989 se anuncia la devaluación
del peso y se desata la hiperinflación. En mayo, graves saqueos a negocios en
el conurbano y en Rosario precipitan la crisis. El 12 junio, ante el
agravamiento de la crisis económica y social, Alfonsín anuncia que renunciará a
la presidencia el 30 de junio.
Raúl Alfonsín falleció a los 82 años el 31 de marzo de 2009. Fue un
caudillo popular, un hombre que intentó juzgar el pasado sangriento y cuidó la
democracia cuando su debilidad era alarmante. En síntesis, fue un hombre que
hizo lo que pudo y nos dejó un mejor país: un legado inmenso. Por eso, Raúl
Ricardo Alfonsín es un símbolo de la democracia.
Fuente: Argentina.ar